Características clinicas de LOS DELIRIOS PASIONALES.
Según G. G.de Clérambault: tres cualidades.
1. Exaltación (exuberancia, hipertimia e hiperestesia)
2. La idea prevalente, que subordina al resto del psiquismo a un postulado fundamental:
“ la convicción delirante”, inconmovible.
3. Desarrollo en sector : un sistema parcial que penetra como una cuña en la realidad.
Eje ideo-afectivo y pasional.
1ª Delirios pasionales. Psicosis pasionales:
“Se ha dicho que la pasión es una locura”, pero los estados delirantes pasionales tiene características clínicas a señalar:
1-Estados pasionales sobre un fondo de desequilibrio caracterológico.
2- Clínica psicótica añadida: trastornos tímicos, delirios, experiencias alucinatorias, despersonalización, fases de exacerbación e impulsividad. Ver períodos productivos de las psicosis pasionales. (“moments féconds”). Un desquiciamiento de la vida psíquica.
3- La pasión, incluso inserta en un hecho real, tiene una estructura esencialmente imaginaria.
-Delirio celotípico: clínica de la celotipia.
Ver también Paranoia de Kraepelin, y delirio de infidelidad.
Delirio de celos y de infidelidad conyugal. Delirio de rivalidad con un tercero.
De relación amorosa de pareja se pasa a una situación triangular.
“El tercero es un rival”. “los otros la acechan”, “se entrega al otro”.
El delirante celoso, se siente trágicamente burlado y abandonado por su pareja. “prefiere al otro”.
El resentimiento, odio y frustraciones del celoso, se proyectan sobre su pareja, y su sus rivales.
Elaboración del delirio:
¿se pasa de los celos a la celotipia?. No todos los celotípicos eran celosos.
Ver diagnóstico diferencial entre celoso y celotípico.
Su nueva clarividencia, “abre los ojos”.
Esta perspicacia morbosa polariza su vigilancia: sondea sentimientos, descubre intenciones, desbarata artimañas.
Así, a través de sus percepciones, intuiciones e interpretaciones, el delirante celotípico, esclarece el misterio y se llega a la “verdad” para él, absoluta. “el engaño”.
Creación de una historia delirante, con peripecias (ardides, mentiras).
Busca atrapar a su pareja “In fraganti”: siempre llega tarde, o se anticipa.
Las pruebas le bastan. Señales evidentes, y sutiles cambios no pasan desapercibidos.
El delirante contraataca con la ayuda de medios y estratagemas, llevado por su nueva realidad:
Desentramar la trama, todos los detalles encajan: “la expresión del rostro y su mirada”.
Delirio celotípico ya formado:
Una estructura delirante ya ha sido creada, y se sistematiza en un haz de “pruebas”, de “pseudocomprobaciones”, de “falsos recuerdos”, de interpretaciones delirantes, de ilusiones de percepción, de memoria (falsos reconocimientos, ilusión de Fregoli, etc).
Las Experiencias oníricas confusionales, escenas de pesadillas (delirio celotípico de los alcohólicos), alimentan la pasión celosa.
Esta figuración imaginaria de los celos permite teorizar sobre una Estructura dinámica latente: un supuesto de homosexualidad reprimida, odio a la pareja sexo opuesto, fijación edípica, etc.
(teoría psicoanalítica de la celotipia).
Clínica añadida de la celotipia:
-Riesgo de un delirio de falsa paternidad. De suplantación de identidad.
Acusaciones de adulterio, de encuentros, y relaciones sexuales con el otro, y otros.
-Conductas de espionaje y seguimiento. Vigilancia y escrutinio del celotípico.
Restricción de la libertad del conyugue, imposición de “normas de recato”, de prohibición de “encuentros sospechosos”. Puede llegar al secuestro, y obligación de acompañamiento.
-Estado de alerta ante la conducta, apariencia y discurso del “sospechoso”.
El vestido, el olor, la apariencia, la “sonrisa”, la exclamación, la forma de hacer el amor, “un gesto novedoso” , todo delata al mentiroso.
La malinterpretación de acciones simples, “la forma en que se cierra una cortina como un mensaje al amante”. “un retraso”, “un cigarrillo”.
La percepción delirante: una mancha blanca. “semen del amante”.
Un olor, una colonia, percepciones inequívocas de la prueba delirante.
Fase de elaboración delirante.
Fase de interrogación, de reafirmación en las pruebas.
Exigencia de confesión: ¿Quién es?. ¿Dónde lo conoció?.
Ante la confesión de la víctima, el celotípico acosador puede prometer el perdón.
La víctima puede “confesar” para calmar a su pareja, acrecentando más el delirio celotípico.
La elaboración delirante lleva al delirio de ilegitimidad de los hijos.
A acusaciones de relaciones incestuosas.
Fase de consolidación del delirio:
“no hay dudas, está claro”. “Disimulan, pero lo noto.”,
“los amantes se disfrazan pero los reconozco”.
Fase de resolución del delirio celotípico:
¿puede el delirante aceptar la nueva situación?.
Riesgo depresivo, ante lo insoportable de la nueva realidad, le lleva al suicidio.
Apaciguamiento del celotípico.
Las pruebas se disipan, la pareja ya no disimula, “ya no se ven”. Ya vuelve a ser como antes.
¿crítica del delirio?. ¿conciencia de enfermedad del celotípico?.
-conciencia de enfermedad: “sí todo fue imaginación mía”.
-Sin introspección del delirio: “las pruebas no engañan”, “yo lo vi, lo noté, lo sentí,...fue así como ocurrió”. “ahora todo es distinto”.
-valorar personalidad de base: ¿es paranoico el celotípco?.
-olvido de la celotipia, y posibilidad de reagudización del recuerdo.
La agresión física es un peligro real.
Desde acusaciones y violencia verbal, hasta agresión física y asesinato.
Paradoja clínica de la psicosis:
-A pesar de la gravedad de la celotipia, las agresiones graves son mínimas.
-En contraste, con el riesgo psicopático de la violencia de género machista.
Formas de inicio de la celotipia:
-Celotipia insidiosa: sobre una caracteriopatía obsesiva y paranoide.
Se afianzan las sospechas, “la pareja ha cambiado”. Las llamadas, y risas con “el otro”. Los cambios de actitud, la transformación percibida en el o ella, guarda relación clara con la infidelidad.
De pequeños detalles a pruebas irrefutables.
La percepción se hace delirante. Se interpreta todo en relación a la trama amorosa. Las llamadas, los gestos, los movimientos, etc, todo son señales claras, que el “acosador celotípico” descifra. (¡hasta el disfraz más burdo¡).
La reacción de la pareja al ser sorprendida lo confirma. Sus explicaciones son burdas, se nota que miente. ¡”es tan evidente”¡.
La falsificación del recuerdo, el contenido onírico, revelan pruebas pretéritas irrefutables de la infidelidad. ¡”hace 5 años que ya me dijo lo mismo”.
Surge la trama en torno a la idea pasional, “compinchados”, “a mis espaldas”, “ocultos a mis ojos”. La falsificación de recuerdo, dota al delirio de historia.
La celotipia se hace paranoide: los amantes tejen una red, una trama para ocultarse.
Surge el complot paranoide, y la idea de perjuicio autorreferencial. “me envenenan para eliminarme”.
“Entre el amante y ella me quieren matar”. “Una trata de blancas, una trama de prostitución”.
“me avisan”, “en el barrio se sabe todo”. “compinchados”..
“Me duermen con gases para cohabitar”.
Surgen las alucinaciones.
Acústico y verbales. “Me lo dicen en la calle”, “cornudo”, y “oigo voces, se ríen de mí”. “los oigo fornicando”, “cohabitan en la cama, mientras duermo” .
Olfativas, gustativas: el sabor de la comida su olor corporal, su sudor, “los gases”,
son pruebas del cambio experimentado por el cónyuge.
Visuales: “manchas de semen”, “pelos escondidos”.
De falsa identificación: “amantes camuflados reconocidos” (hiperidentificación de Fregoly).
-Celotipia Aguda.
De forma casi súbita, repentina, surge el descubrimiento, la “revelación celotípica”.
Con posible estado depresivo de base, baja autoestima, e idea de rivalidad, de competidores de mérito.
Desencadenado por un hecho anodino: “cambio de peinado”, “unas risas, una mirada al otro”,..
“mi mujer me es infiel, lo noté de repente”. “ahora entiendo todo”. “he vivido engañado”.
(compatible con una episodio psicótico agudo).
Valoración de conducta agresiva en el celotípico: Agresividad y celotipia.
-¿Es la agresividad un medio para un fin?. Para saber “la verdad”, para “hacer confesar”..
- ¿es la agresividad un fin en sí mismo?. “Un castigo merecido”, “acabar con esta burla”.
Tipos de agresividad observados:
-De protección: seguimientos, acosos, para evitar el contacto, para “protegerla” de terceros.
-Exigencia de confesión, “para saber la verdad”.
-De castigo: confirmado el “delito celotípico”, el perdedor castiga a su “posesión” por el abandono amoroso, o la burla o la persecución.
Sólo como herramienta para control: sujeción o atemorización del objeto amado.
-¿finalista?: como “castigo”, como resolución finalista, ante la vivencia de fin, de pérdida del objeto irreparable y “vencido por los competidores”.
Autolesión y celotipia:
-Posibilidad de autolisis: “despreciado, humillado, y abandonado por el objeto amoroso”, reacción depresiva con hundimiento emocional. No suelen ser finalistas, más como “desesperación”, “búsqueda de credibilidad”
-Riesgo homicida real: Ante la muerte del objeto amoroso, es inadmisible seguir vivo: ------Suicidio después del asesinato.
El celotípico ama a su pareja, descubre su infidelidad imaginaria, adopta una postura depresiva y paranoide, se cree vencido por “el competidor, y el lupanar”, pero ama a su pareja.
Distinguir de la agresividad de género o “agresión machista”, ante la amenaza de abandono, la ruptura consumada, o la aparición de terceros. Surge la personalidad psicopática: desprecio real por su “posesión” y la decisión de pasar al acto.
-personalidad paranoide de base. Agresión hacia “el tercero”.
-distinguir entre agresividad dirigida hacia el objeto poseído, o hacia el competidor exitoso, “el otro” o ambos.
Aclaración:
La inmensa mayoría de los mal llamados “crímenes pasionales”, de violencia de género, no tienen relación con la celotipia aquí referida.
Anexo: Comentario al texto: “El delirio, un error necesario”.
Delirios de depreciación erótica: Dos tipos.
Texto de Castilla del Pino. 1997. Ed. Círculo de lectores.
El tema erótico es uno de los más frecuentes en la temática delirante.
a) Importancia de la vida de relación erótica en la biografía del individuo.
b) La valoración psicosocial de la identidad erótica de cada cual, en el primer plano de la relación no erótica.
1)Delirio de depreciación erótica.
-el delirio de infidelidad.
-Etapa predelirante de celos (desconfianza de la fidelidad del partenaire) . se sospecha la relación con un rival. Se confirma el hecho delirante.
-Defensa de la depreciación: atribución de la infidelidad a un fallo moral del partenaire, nunca a su impotencia como atracción erótica.
-Rasgos de coquetería, cambios llamativos, antesala del delirio. En el delirio la infidelidad se consuma.
¡hay pruebas¡. Para el delirante sí. “su evidencia de la infidelidad que es objeto”.
-Evidencias con carácter retroactivo (los hijos no son de él, no se le parecen)
-Evidencias actuales: olores desconocidos hasta ahora, desarreglos de objetos, cualquier detalle,
¿consecuencias dramáticas del delirio de infidelidad?. Escasas. Pero, ver casos clínicos del texto, con conductas homicidas.
Diferencias con el celoso, “machista”. En el celoso, la aniquilación del partenaire acaba con el problema. El celotípico ama a su pareja, y vive de forma pasiva, la trama delirante.
-el delirio de alusión homosexual. Delirio de inculpación.
Al sujeto se le desprecia por su sexualidad, se sabe, o se habla de una “falta” o “mancha en su pasado”, se alude actuaciones homoeróticas en su infancia. (ver también delirio sensitivo de relación).
La celotipia en el cine. Cine y paranoia:
-Luis Buñuel era celoso. La película Él de Buñuel, obra maestra que describe el paso de los celos al delirio de infidelidad. Basada en la novela de Mercedes Pinto. Jacques Lacan, amigo de Buñuel, pasaba la película a sus estudiantes para enseñar la paranoia conyugal.