Observaciones:  Resumen del texto

La Demencia precoz. El grupo de las esquizofrenias. Eugen Bleuler.

Ed. Lumen 1.992. Buenos Aires. Argentina.

Texto únicamente utilizable para fines de investigación y docencia en psicopatología.

No adecuado para diagnóstico actual, ni tratamiento actualizado de las enfermedades mentales.

 

E. Bleuler (1857-1939), discípulo de Kraepelin y de Forel. Sucedió a August Forel como director de la clínica Burghölzli, y aquí trabajó entre 1898 y 1927. Introdujo el psicoanálisis a su trabajo clínico.  Entre sus alumnos, el joven C. Gustav Jung, además de Adolf Meyer, Abraham Brill,  Emil Oberholzer, y un número de alumnos de Freud tal como  Karl Abraham, trabajaron en Burghölzli. A partir de 1913, Bleuler rompe con Freud. A su jubilación, le siguió su hijo Manfred Bleuler (1903-1994).

Bleuler: 30 años en la clínica Burghölzli de Zurich. Tratando y viviendo con sus pacientes esquizofrénicos. Gracias a él, la obra magna de la esquizofrenia que os presento a continuación.

 ……….¡¡el nacimiento de una enfermedad¡¡

-"De modo que no nos queda ninguna alternativa que dar un nuevo nombre a la enfermedad (antes “demencia precoz”). Es casi imposible encontrar un nombre perfecto para un concepto que todavía se esta desarrollando y alterando"

-"Llamo a la demencia precoz “esquizofrenia”, por que (como espero demostrarlo) el “desdoblamiento” de las distintas funciones psíquicas es una de las características más importantes.

-Utilizo en nombre en singular, aunque es evidente que el grupo incluye a varias enfermedades.

-Con el término “esquizofrenia” designamos a un grupo de psicosis cuyo curso es a veces crónico, y que a veces está marcado por ataques intermitentes, y que puede detenerse o retroceder en cualquier etapa, pero que no permite una completa restitutio ad integrum .

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La enfermedad se caracteriza por un tipo específico de alteración del pensamiento, los sentimientos, y la relación con el mundo exterior, que en ninguna otra parte aparece bajo esta forma particular.

Se produce un desdoblamiento más o menos nítido de las funciones psíquicas. La personalidad pierde su unidad en diferentes momentos, diferentes complejos psíquicos parecen representarla. Grupos de ideas, de conceptos son segregados de la vida psíquica, que pierde coherencia, y no está unificada.

A menudo las ideas son elaboradas sólo parcialmente, y se pone en relación de una manera ilógica a fragmentos de ideas para constituir una idea nueva, que puede ser delirante. Los conceptos dejan de ser complejos, prescinden de componentes esenciales, o constan de nociones truncadas.

El proceso de asociación de ideas, opera con meros fragmentos de ideas o conceptos, esto lleva a asociaciones extrañas, incorrectas o imprevisibles para el resto de personas. Con frecuencia el proceso de pensar se detiene en medio de un pensamiento; o en el intento de cambiar de ideas, o queda obstruido, “bloqueado”. Afloran nuevas ideas que ni el paciente ni el observador pueden relacionar de ningún modo.

En los casos graves, pueden faltar completamente las expresiones emocionales y afectivas. La  intensidad de las reacciones afectivas puede variar desde una completa carencia de expresión emocional, hasta respuestas afectivas extraordinariamente exageradas en relación con diferentes complejos de pensamiento. La afectividad también pude manifestarse como cualitativamente anormal; esto es, como inadecuada respecto a los procesos intelectuales involucrados.

(Así Bleuler define la “ambivalencia, el autismo, el déficit asociativo, y el trastorno de la afectividad, como característico de la esquizofrenia: las cuatro “A” de Bleuler).

A parte de los síntomas de deterioro descritos, muchos otros síntomas están presentes. Alucinaciones, ideas delirantes, confusión, estupor, manía, fluctuaciones afectivas y melancólicas, y síntomas catatónicos. Son los llamados síntomas accesorios.

En la actualidad dividimos la esquizofrenia en cuatro subgrupos:

1.        Paranoide.

2.        Catatónica:

3.        Hebefrénica.

4.        Simple.

  Bleuler dixit

 

 

 PSICOPATOLOGÍA DE LA ESQUIZOFRENIA: LOS SÍNTOMAS ACCESORIOS . Las  Ideas delirantes

 En las ideas delirantes puede encontrar expresión todo lo que se desea y teme; y  todo lo que puede ser experimentado o concebido.

Sin embargo, aún aquí ciertos tipos de ideas delirantes y ciertos rasgos menores se presentan en todos los pacientes con una notable regularidad.

 

     -El delirio de persecución es el que se encuentra con mayor frecuencia entre todos los bien conocidos tipos de contenidos delirantes.

"No hay especie alguna de corrupción humana por la cual no se haya pecado contra mí", decía uno de nuestros paranoides.

A estos pacientes se los echa del trabajo por calumnias, y en particular, mediante toda clase de sórdidas trapacerías.

Se les asignan tareas especialmente duras; se les arruina sus elementos, se hace contra ellos todo tipo de insinuaciones difamatorias o injuriosas. Antes de que un paciente entre a una aldea, se pregona su visita, y entonces recibe los denuestos de toda la  población.

¡¡Lo quieren enviar a Siberia, esclavizarlo.¡¡

Dos rameras viven enfrente suyo; y cada vez que se sienta a comer, le gritan cosas tan repugnantes que no puede probar un bocado.

Se le ha robado. Los asistentes y otros pacientes visten sus ropas.

 

    Los esquizofrénicos en un estado más lúcido, se consideran víctimas de una determinada "banda de asesinos", con quienes los pacientes relacionan todas las dificultades que encuentran.

Los francmasones, los jesuitas, los "judíos negros", sus compañeros de trabajo, los lectores del pensamiento, los "espiritualistas", o enemigos inventados ad hoc, agotan todos los medios para aniquilar, o por lo menos torturar y aterrorizar, a los pacientes.

Donde quiera se hallen los pacientes, están expuestos a estas fuerzas hostiles, sea que enemigos en persona los persigan por todas partes y se escondan en las paredes, en la habitación contigua, en el sótano, en el mismo aire; sea que estas fuerzas hostiles observen y tomen nota de cada acción y pensamiento del paciente por medio de "espejos de montaña", o por instrumentos eléctricos, e influyan sobre él mediante la magia y con misteriosos aparatos. Ellos producen las voces, y ocasionan todas las sensaciones intolerables que sea posible concebir.

Le provocan entumecimientos al paciente,  lo despojan de sus pensamientos o le hacen pensar ciertas cosas. Una paciente no podía ir más al lavatorio porque allí se la vigila, no sólo a través de las paredes sino también desde el fondo de la palangana.

Su última internación fue observada por toda la vecindad.

 

    Un esquizofrénico rara vez intenta hacerse una idea clara de cómo realizan todo eso sus enemigos, y ni siquiera muestra deseos de saberlo.

 "Es así, simplemente", y con esto parece quedar muy satisfecho. A menudo la necesidad de una explicación causal se cubre con meras palabras. Se le habla al paciente por medio de "signos secretos" o mediante "los ensalmos del bandolero".

También puede pensar en términos de magia: cuando se pronuncia su nombre, se lo despoja de su fuerza.

    Antes que interesarse por la técnica de las torturas, el paciente se preocupa más a menudo por encontrar alguna razón por la cual se intente hacerle todo eso. ¿por qué contra mí?. ¡es por un secreto¡.

Hay personas que están celosas de él, que temen su competencia comercial o sexual, o que por mera vileza, por el placer de torturar, por curiosidad o por otros motivos privados, lo utilizan para sus experimentos.

 

    -La "influencia" corporal constituye una tortura especialmente insoportable para estos pacientes.

El médico apuñala sus ojos con una "voz de cuchillo".

Se los diseca, golpea y electrocuta; su cerebro es aserrado en pedazos y sus músculos entumecidos. Se ha instalado en sus cabezas una máquina que funciona constantemente. Alguien ha inyectado algo en sus conductos lacrimales. Sus ojos han sido cambiados por los de mujeres viejas.

Se los hace dormir. Se les abusa sexualmente,..

A una paciente se le dice que se  convertirá en  deliciosas  chuletas  de  ternera,  las que serán devoradas por los lobos. Se les arrancan los órganos sexuales y se los exhibe en una ciudad vecina. Se han retorcido sus intestinos.

Elefantes y toda clase de animales habitan sus cuerpos. Una paciente tiene en sus dedos seres humanos que quieren matarla y beberse su sangre. La paciente ha sido despojada, en beneficio de otra persona, de su salud y de su belleza.

 "me manipulan, me transforman el cuerpo, hacen dobles de mí, me engordan, y empequeñecen el pene".

   -Es también muy común la idea delirante de ser envenenado.

Se ha puesto veneno en los alimentos del paciente, en el aire, en el agua, en la jofaina y en las ropas. Se le inyecta desde lejos, por la boca y a través de otros orificios corporales.

Se le dio al paciente "ácido clorhídrico de primera clase, pan de pelos y orina para comer".

Además del veneno, se mezclan a sus comidas toda clase de ingredientes repugnantes.

La sopa fue hecha con agua proveniente del lavado de pies; se bombea dentro del estómago del paciente estiércol líquido.

   La noción de ser envenenado se generaliza a menudo.

El paciente es "maldecido".  "Si uno puede hablar por medio de  pensamientos audibles, entonces a uno se lo maldice; la maldición es algo que se clava en una persona, algo enteramente inexplicable. Se ha pensado que es un veneno compuesto de esqueletos humanos y animales, pero por supuesto, es un gran secreto del Vaticano. Una cosa es cierta, por medio de eso se puede torturar terriblemente a un cuerpo".

 Ellos hablan en un "lenguaje-pensado" sin mover los labios. Mediante la maldición, uno puede escuchar subrepticiamente. Es la poderosa maldición interrogativa, la maldición del "gángster".

    Las ideas delirantes de persecución son ampliadas a menudo para incluir a otras personas, en particular a los parientes del paciente.

Éstos son encarcelados en el hospital, torturados en todas formas, inclusive asesinados. Si el paciente permanece aquí "más de un año y 87 semanas" se le cortará una pierna a su padre.

 

  -El delirio de grandeza es muy poco afectado por los hechos, por la  posibilidad o concebibilidad del cumplimiento de los deseos humanos.

    Por cierto, con bastante frecuencia las cosas parecen muy plausibles.

El paciente tiene talento para las matemáticas; llenará las lagunas de su educación y se convertirá en un gran matemático. Su padre tiene un buen negocio, y pronto él será rico. Una dama importante está enamorada de él, y le envía una caja de cigarros todos los días.

Sin embargo, en general, esta sed de grandezas sobrepasa todos los límites.

El paciente tiene "tanto dinero como copos de nieve hay en la tierra".

Va ser el Rey de Inglaterra. Se está construyendo para él un palacio de oro y piedras preciosas. Su único amo es el Señor. Él ha curado a toda esa pobre gente del hospital.

Va a tener "tres golpes de fortuna". Primero, ir de paseo con el Sr. Oscar. Luego, ser el valet del Sr. Oscar. Tercero, todas las cosas del mundo estarán a disposición de él y del Sr. Oscar.

 "puesto que es el Señor, todo el oro y la plata que hay en el mundo están a su disposición".

Los pacientes no se toman el trabajo de reflexionar acerca de estas ideas.

 

Pueden ser, simultánea o alternativamente, no sólo el rey de Gran Bretaña, sino Britannia misma. Otro paciente es el emperador de Austria, el Papa, y el príncipe de la corona de Baviera, y al mismo tiempo está casado con una marrana  (concebida realmente como un animal).

En algunos casos, la megalomanía está disimulada, en cierto modo; una paciente cree que su hermana de adopción es Blancanieves; es decir, que ella misma es una reina.

El paciente tiene una inteligencia notable. "No encabezó su clase, en la escuela, en la medida en que lo merecía".

También es el inventor o descubridor de todas las máquinas e inventos realizados en los últimos cincuenta años.  (Cuando se le señala el hecho de que él tiene solamente veinte años, permanece imperturbable.)

Está a punto de inventar "una máquina de movimiento perpetuo", "se va a hacer soldado y conquistará al mundo". Posee también un remedio contra las afecciones de la médula espinal. Puede volar; y se niega a comer porque recibe el maná desde el cielo.

 

     En la esfera religiosa, el paciente es un profeta, e inclusive Dios; y como tal, ha introducido en la tierra todos los vehículos que utilizan ahora los hombres.

Una paciente es "Cristo y el Señor del Mundo". Es "el Sumo Bien" y al mismo tiempo habla en el "nombre del Sumo Bien". Es el Ama de Llaves del Salvador, la Novia de Cristo, "el 500° Mesías, el Libro de Oro de Dios, y debe ser recompensada".

La paciente es igual a Dios, y todo lo que se le ocurre pensar sucede de inmediato.

 En las mujeres, habitualmente  estas ideas de grandeza religiosa tienen un carácter erótico. Rara vez se trata simplemente de una sublimación  del amor sexual en ideas religiosas. 

Con  mayor  frecuencia,  hay  una condensación de vagas ideas religiosas en ciertas formas determinadas. El Señor o Salvador con quien la paciente se relaciona o identifica se caracteriza, generalmente, por tener ciertos rasgos de un hombre real que ha desempeñado algún papel en la vida de la paciente.

En los hombres, las ideas religiosas representan  principalmente el deseo  de  poder espiritual.

 Sin embargo, también se puede concebir a la "Reina de los Cielos" o  a los "Ángeles del Señor" como una amante y un harén, respectivamente.

 

      A veces, las ideas religiosas tienen, en las mujeres, un carácter más cósmico. Una costurera iletrada "está aliada con el cometa de la  profecía". En el aire flotan extraños poderes, tanto malos como buenos. Un paciente con inclinaciones idealistas  está influido por los poderes del bien. Después de su muerte, se convertirá en una fuerza espiritual que se moverá libremente, mientras que el individuo impuro está destinado a convertirse en una fuerza meramente física.

     Se puede satisfacer simultáneamente a varios complejos,  como cuando el paciente desea que "se le otorguen cuatro cosas: Dios, Espíritu, Demonio y Exorcismo, es decir, más de lo que hombre alguno poseyó nunca". O bien: "Todos los asesinos del mundo me esperan; ellos no pueden morir sin mí"    (el paciente había intentado suicidarse,  infructuosamente). 

 

"Tengo  más  sesos  que  ningún  otro  hombre. Todos los reyes me rinden tributo, y ninguno puede nada contra mí" (el paciente está encarcelado a disposición de la justicia).

"No he nacido, sino que siempre existí".

Un paciente se titula Solog Cari Napoleón I, porque lo acompaña la Sociología. Como tal es infalible, y todos sus deseos se cumplen al instante. Si nos negamos a dejarlo en libertad, entonces "se derramarán sobre el hospital todas las desdichas, como un volcán en actividad, Venusberg".

Un hebefrénico es "Deus", y puede vivir durante dos días a pan y agua, y no ingerir nada en el tercero.

Para uno de nuestros pacientes, profeta, surgió una brillante estrella que lo condujo, de ida y vuelta, desde la cama al baño, tres veces. Además de eso, tenía el poder de absolver a los demás de sus pecados.

Un profesor de matemáticas tenía que edificar puentes utilizando las potencias Dios1, Dios 2, Dios 3, etc.

Un esquizofrénico era capaz de rescatar a una dama de su enfermedad masturbándose mientras pensaba en ella.

 

Habitualmente el delirio de grandeza se combina con el delirio de persecución.

A menudo esto se manifiesta ya en el hecho de que se interesan por el paciente dos facciones o poderes, uno en su favor y otro en contra suyo. Con mayor frecuencia el "gran hombre" se ha quedado solo porque cierta pandilla utiliza todos los recursos posibles para impedirle obtener el reconocimiento y fama que le corresponden por derecho.

    Durante el sueño se le roban, directamente de la cabeza, sus más valiosos inventos.

Un asistente del hospital le roba una invención de su cuerpo, tocándolo. Se lo irrita constantemente, y aun se lo echa a la calle, para  estorbar la realización de  sus ideas. El paciente tiene una importancia tan inmensa, que al retenerlo en el hospital se extingue la misma fuente de la vida; los "organismos rutilantes" que tiene en sus ojos, están siendo aniquilados.

 

Los delirios eróticos:

    Las aspiraciones eróticas se expresan en innumerables ideas delirantes de ser amados o violados.

 Los delirios eróticos consisten en su mayoría de una mezcla de ideas grandiosas y de persecución.

Cuando una paciente esquizofrénica tiene una idea delirante, rara vez está ausente el componente sexual. En realidad, por lo general es prominente, aunque se encuentra a menudo disimulado u oculto bajo lo que parece ser un contenido delirante religioso o hiponcondríaco.

En las mujeres se trata generalmente, no de amor en sí mismo, sino de elevación a una esfera social superior mediante el matrimonio.

En los hombres, son con frecuencia otros impulsos los que ocupan el primer plano. Sin embargo, también aquí encontramos, por lo general, factores eróticos cada vez que se pueden analizar las ideas delirantes del paciente.

     Una mujer empleada querrá casarse con su patrón. Este último está enamorado de ella, pero al mismo tiempo está tan "oprimido" por S. (la residencia de su verdadera novia) que no puede acercarse a ella.

Un paciente cree que todas las mujeres que le han llamado la atención están enamoradas de él. Busca ciertos lugares de diversión, firmemente convencido de que su adorada está allí. Las mujeres dan a luz 150 niños por noche. Un médico y un policía examinaron los órganos pélvicos de una mujer estéril, y ambos admiraron sus "talentos".

Una joven enamorada debe sostener al mundo durante toda la noche, y eso es terriblemente cansado; pero mientras haya mujeres castas, el mundo no se perderá ni será destruido.

Un esquizofrénico piensa que una joven, a quien no ha visto quizá desde sus días escolares, o a quien vio una sola vez desde lejos, está enamorada de él. Sube al coche de una princesa y le da un beso. Aunque está completamente lúcido, espera que la reina de Holanda vendrá a su cama del hospital, a la que adorna con flores para tal ocasión.

     Muy a menudo la persona amada se convierte en perseguidora.

En especial las mujeres son ultrajadas o violadas por aquellos hombres de quienes están más o menos enamoradas. Las pacientes que acusan a los médicos del hospital de haber cometido todo tipo de ataques inmorales contra ellas, manifiestan un apego erótico hacia esos mismos médicos. En un caso comprobé que había sucedido lo contrario:  un médico a quien se consideraba un  enemigo se convirtió en el amado.

Delirio de celos: A distinguir de la celotipia paranoide.

     Otra forma de idea delirante erótica expresada negativamente es la de los celos, que sin embargo no es tan frecuente en los esquizofrénicos, a menos que haya una complicación alcohólica, y que puede tener también otras raíces.

     En los casos crónicos graves y durante los estados de obnubilación transitorios, los deseos sexuales de los pacientes son satisfechos más o menos completamente. Están unidos con su amado, han tenido tal número de hijos de él, etc.

 

¿Ideas delirantes de inferioridad?.

    Las ideas delirantes de inferioridad pueden asumir la forma de delirios de pobreza y de perversidad. Pertenecen por lo general a una depresión melancólica intercurrente, en la medida en que surgieron durante un episodio de esa naturaleza y fueron retenidos, ocasionalmente, con posterioridad.

Las ideas delirantes tienen entonces el mismo contenido de las otras melancolías, pero a menudo la esquizofrenia las tiñe con su peculiar matiz de contradicción, fragmentariedad y apariencia de sentido.

    El paciente ha robado y asesinado por negligencia: ha causado la muerte de un pariente; ha pecado contra el Espíritu Santo. Dios se ha retirado del paciente por su vientre. Un suizo republicano "ha cometido el horrible crimen de lesa majestad".

Delirio de autoacusación en la esquizofrenia.

    Ocasionalmente encontramos falsas autoacusaciones fundadas en lo que podrían ser tanto deformaciones de la memoria como ideas delirantes.

Un hebefrénico vio a una joven epiléptica caer al suelo en uno de sus ataques convulsivos. Se acusó de haber intentado violarla; ella se habría caído durante la lucha. Otro se enfermó en una época en que estallaron varios incendios en su pueblo. Primero tenía miedo de que se produjeran otros incendios. Luego concibió la idea de que él mismo debía ocasionar uno. Finalmente se acusó de haber prendido fuego a determinada casa (que resultó estar completamente intacta).

 

Los delirios hipocondríacos en los esquizofrénicos.

    Las ideas hipocondríacas son de una importancia mucho mayor en estos pacientes.

En muchos casos, particularmente en los leves, dominan por completo el cuadro clínico.

Una paciente, postrada en la cama durante muchos años, se queja de terribles dolores, causados principalmente por influencias externas. Había sufrido una recaída por haberse quedado fuera de la cama veinte minutos, en lugar de los  cinco minutos habituales, o porque la descarga de papas  causó un gran estrépito.

El uso de una pizca de ungüento de iodo provoca un gran número de lamentos persistentes. El paciente tiene "calambres sanguíneos".

Otros se sienten débiles, se les escapa su espíritu, no sobrevivirán a ese día.

Hay una excrecencia en sus cabezas. Sus huesos se han licuado; sus corazones se han vuelto de piedra  (cambio del sentido simbólico por el literal).

No se pueden ahogar, puesto que sólo sus cabezas están vivas, y todo el resto del cuerpo está muerto.

La esposa del paciente no debe usar huevos para cocinar, pues si lo hace le crecerán plumas. Les está creciendo pelo en la espalda.

El paciente ya no tiene nariz; o se ha convertido en una bola de goma.

Ha perdido los órganos genitales; fueron destruidos por el fuego. La medula espinal se escurre junto con el esperma.

 

Delirios de identidad en la esquizofrenia. (E. Bleuler)

    La misma persona del paciente se transforma en el sentido de los complejos delirantes.

 Un hebefrénico llamado H. es "hijo del financista G., es decir. Napoleón". Le intriga mucho que comúnmente lo llamen H. El catatónico K. ya no se llama así, sino M., porque quiere casarse con la hija de M. A menudo el paciente se cree muerto.

 Uno ya ha muerto tres veces, lo que no le impide profetizar su muerte inminente y realizar al mismo tiempo intentos de suicidio.

En estas personas, pueden existir lado a lado la personalidad viva y la muerta, la original y  la delirante.  El paciente  "está muerto y  sin embargo vive". "Está en dos mundos." "Se lo congeló en una “banadera”, y sin embargo está todavía aquí".

Una joven (que en sus delirios se cree casada con un ministro) "puede cambiar totalmente; a veces en una doncella, a veces una mujer casada". Encuentra este hecho bastante extraño.

 

    La ilusión de estar poseído se produce con frecuencia, como un tipo específico de "doble personalidad". Actualmente se la observa rara vez en su antigua forma religiosa. En lugar del Diablo, puede ser Dios el espíritu dominante; o bien "Dios ha lanzado un espíritu a la cabeza del paciente;  entonces, su propio espíritu está poseído".

 

Ocasionalmente se altera el sexo del paciente en las ideas delirantes.

El paciente se sentirá a veces, o continuamente, una mujer, y la paciente un hombre.

Aun hoy vemos transformaciones en animales, pero no se las sostiene con frecuencia en los estados totalmente lúcidos.

Un catatónico se cree una rana, con una fría piel viscosa. De otras dos catatónicas, una creyó, durante un largo tiempo, que era un perro, y a menudo ladraba como tal; la otra insistía en que era un tiburón. En los dos casos, el significado de la idea delirante es obvio: una degradación simbólica de la personalidad.

 

   Los pacientes pueden inclusive llegar a considerarse objetos inanimados.

Un paciente es una caja. Fue anteriormente un dibujo contenido en un libro, pero finalmente salió de allí y vino al hospital. Es una máquina.

 

Delirios de falsa identificación y esquizofrenia.

    Se puede transformar a otras personas. Los esquizofréncios encuentran a menudo en el hospital una multitud de viejos amigos y compañeros de escuela. (hiperidentificación).

El médico es en realidad el novio, el Sr. Tal. Un compañero de sala es el rey Guillermo. Se abraza tiernamente a una paciente, a la que se considera  "hija". Frecuentemente, en particular cuando se trata de una confusión de personas, la idea delirante puede originarse en algún vago parecido.

A veces los puntos de referencia faltan por completo. Con frecuencia los pacientes piensan que todo su contorno está transformado, que es "falso". También vemos que se altera la posición y las características de las personas. La hermana del paciente se ha comprometido.  El doctor se ha divorciado de su esposa, y la enfermera es un hombre disfrazado. La difunta madre del paciente continúa viviendo, en forma de toro, en el establo de aquél.

Los pacientes supondrán la presencia de personas reales o imaginarias, de acuerdo con la situación del momento.

En el hospital, un asistente es la asistente de un período de hospitalización anterior, transformada.

 

Una paciente desea golpearme porque yo soy su conocido, el Sr. R. Cuando yo protesto, dice: "No venga aquí como R. Venga al menos como O. o P." ("No, yo prefiero venir como M.") "Usted no puede ser esa persona. Él es un ángel, un dios..."

 

     Muchas otras ideas delirantes no pueden clasificarse fácilmente bajo las categorías habituales.

Puede haber una estrecha relación con una idea persecutoria cuando un paciente "pertenece a una asociación en la cual se corta en pedazos a las personas, vivas".

Otro paranoide, mientras corta madera, cree estar dividiendo en dos a matrimonios y camas dobles. Sin ninguna razón obvia, un paciente profetiza "fuego e inundaciones".

Los pacientes también se sienten perseguidos cuando comienza a llover cada vez que ellos hablan del tiempo; o cuando un perro ladra siempre que ellos hacen algo determinado, o cuando cada vez que ellos empiezan a escribir, todos los demás en la misma habitación hacen lo propio. Este último hecho fue atribuido a "influencias subterráneas".

 

Ideas delirantes con la apariencia de la megalomanía.

 "Los árboles pueden ser reconstituidos, a partir de muebles viejos, tratando a las cenizas con una corriente eléctrica."

Un paciente "duerme concentradamente" treinta años en una sola noche; está en dos lugares al mismo tiempo, en su propia casa y en un lugar de curación que visitó anteriormente.

 El paciente intenta "cavar un pozo en la tierra y luego  lanzarse  abajo cabalgando en la pala y salir del otro lado del mundo".

 

 Una catatónica en estado de confusión se niega a tragar, porque cada vez que lo hace se traga al mundo entero.

Un paranoide toma nota de todas las citas en idiomas extranjeros  que  aparecen  en  los  diarios,  para analizarlas e interpretarlas "por medio de poderes mentales".

Mientras cose, una hebefrénica con preocupaciones religiosas empuja afuera al Espíritu Santo con su aguja.

Mientras bebe agua, un paciente traga al demonio de otro paciente.  Mientras corta guisantes en la cocina una paciente infringe la Plegaria del Señor.

Un paranoide cree que las papas son malas, y que los mirlos son animales malos  (en el sentido religioso). Sostiene que domina a la perfección varios idiomas extranjeros, cuando sólo sabe unas pocas palabras de dos de ellos.

     En la idea delirante de un paciente ruso se expresa la creación de un segundo mundo, pues según él se ha erigido un duplicado del hospital, un "Burgholzii ruso". Algo similar ocurre cuando se concibe al hospital como sumergible, estando a veces encima y otras veces debajo de la tierra.

     Un paciente que acaba de masturbarse se niega a darle la mano al médico, porque eso podría causar que nacieran niños en la sala de las mujeres.

Otro tiene que impedirle pensar a su familia. Un tercero se queja de que el doctor le ha arrancado los intestinos por la boca para hacer con ellos otro ser humano.

Un cuarto encuentra muy lamentable que se gaste tanta agua en el baño.

 

     La naturaleza de las ideas delirantes.

Las ideas delirantes de los esquizofrénicos no constituyen necesariamente una unidad lógica.

 Puede sostenerse simultáneamente, o enunciar una después de la otra luego de un corto intervalo de tiempo, a ideas inconexas o mutuamente excluyentes.

Aun las ideas delirantes que están relacionadas no se combinan con facilidad dentro de un sistema lógico. Los detalles no son relacionados lógicamente, ni siquiera en aquellos casos en que contienen un denominador común, como ser: persecuciones por parte de una sociedad secreta. Constituyen una masa amorfa de ideas delirantes, un "caso delirante", como lo expresara Schuele.

Hay excepciones, sin embargo, en los raros casos de los paranoides cuya inteligencia se ha conservado bien. Además, no debe olvidarse que cada idea delirante posee sus falacias lógicas propias, y que las afirmaciones de los distintos observadores varían grandemente, en cuanto algunos señalan sistematizaciones completas donde otros no encuentran nada de eso.

 En nuestra opinión, sólo debería hablarse de un sistema lógico cuando, sobre la base de varias premisas erróneas, se elaboran todos los elementos en una construcción lógica.

En este sentido, las ideas delirantes esquizofrénicas están rara vez sistematizadas. Sé caracterizan más bien por contradicciones e imposibilidades.

.....Un hebefrénico, durante cierto tiempo, se consideró muerto y enterrado; un negro le había cortado la cabeza; había visto a su propia cabeza yaciendo a sus pies. La asistente de un paciente es al mismo tiempo su hermana, su hermano y también una tercera persona.

     En realidad, en su mayoría las contradicciones con la realidad no son notadas por el paciente.

Un hebefrénico está muy descontento con nosotros porque no le entregamos los muchos envíos que llegan para él. Es verdad que están dirigidos a nombres diferentes, pero aun así le corresponden decididamente.

Otro paciente hebefrénico cree ser el Sr. S., propietario de una gran fábrica; de lo único que carece es del lunar (que el dueño real de la fábrica tiene en la cara). El paciente decidió hacer el lunar "en efigie", y entonces sería realmente el Sr. S.

 

Un caballero mira a una paciente. "Entonces supe que él era el maestro, aunque en realidad no lo es". La cama de un catatónico es un oso polar. "Me recosté en ella y parecía una cama, pero era no obstante un oso polar".

Un hebefrénico escribe: "Las formas no son otra cosa que las ya mencionadas personalidades (médicos, etc.); y deben dejar de ser del mismo modo en que se originaron". Notamos aquí que deben dejar de ser "las formas", pero no las personas reales identificadas con ellas. "Una o dos muñecas de goma" (creadas por un íncubo)  son identificadas con la persona amada, que domina por completo al paciente.

    Muchas de las ideas son bastante vagas e indefinidas.

Un esquizofrénico no distingue con precisión si es un Papa o un rey. Un pedido de $ 10 puede ser para él idéntico a uno de $ 100.000. El paciente envenenado ha notado que alguien puso un polvo marrón en su sopa.

Pero durante la discusión acerca de ello, dice que pudo haber sido un líquido. "El chef lo puso en la comida." ("No tenemos chef."). "El cocinero, entonces." ("El cocinero no sabe nada de usted.") "Se la prepara en la sala, y cada uno come lo que se ha preparado para él." Detrás de las palabras precisas "un polvo marrón" se oculta una idea muy vaga.

Un paranoide nos dice: "Tengo algo así como una doble cabeza. Dentro de ella es como si fuera Cristo o los Apóstoles en el Monte de los Olivos. Veintiséis apóstoles del Monte de los Olivos están en mis brazos. En mi cabeza tengo una chistera que me dio el Kaiser Guillermo."

Un hebefrénico va a la estación de ferrocarril para buscar a "alguien". Otro pide "12 gruesos libros de jurisprudencia".

    A menudo se combinan varias ideas en un conjunto completamente oscuro.

"Sin embargo, Francia tiene razón. Se me dijo súbitamente, en Francia, que no hay ninguna Trinidad, 4 hombres hechos Dios. Recién ahora me doy cuenta de que esto es exacto, y es por eso que deseo ser liberado el 24 de abril."

 

    Las ideas pueden ser muy fragmentarias.

Un hebefrénico, que durante años fue capaz de actuar al frente de una farmacia, creía haber inventado una cámara cinematográfica. Sin embargo, todo lo que sabía acerca de este invento era "que los respectivos elementos motores estaban dispuestos de modo de formar un ángulo recto".

En el lecho de una paciente habían arrojado piojos blancos; y luego le tiraron a la cabeza un gran piojo negro. No podía describir a este último insecto, pero lo incluía entre los piojos blancos.

 Con frecuencia la idea delirante parece muy absurda sin serlo en realidad, principalmente debido a que los pacientes emplean expresiones simbólicas inadecuadas o muy extravagantes.

 Cuando una paciente dice que es "las grullas de Ibykus", no lo entiende en el sentido literal como lo haría una persona normal. Lo que quiere decir realmente es que ella es "libre e inocente de culpa". Por lo tanto, tendría que estar "libre", es decir, no internada en el hospital.

 

 

     Personalidad e idea delirante en la esquizofrenia.

Nunca se expresa más llamativamente el desdoblamiento de la personalidad que en la relación de las ideas delirantes con el resto de la psique.

Partes de ese complejo total al que podemos llamar el ego, el "yo", quedan siempre ajenas a las ideas delirantes. Esto explica el hecho de que la parte no afectada del ego pueda no creer en las ideas delirantes, y aun criticarlas; por otro lado, la incorregibilidad y carencia de sentido de ellas se debe precisamente al hecho de que simplemente no se pone en relación lógica con las asociaciones delirantes a muchas otras que las contradicen.

 

    En ciertas circunstancias los pacientes pueden reírse y bromear acerca de las ideas en las que creen firmemente en otras ocasiones. Esto sucede habitualmente cuando se trata de ideas megalomaníacas. Pero he visto inclusive a un paciente reírse abiertamente de sus ideas persecutorias sin empero corregirlas. Algunas veces se suaviza en la oración siguiente a una idea que acababa de ser expresada enfáticamente.  ("No era algo tan malo...")

     Un hebefrénico se burlaba de sí mismo porque él, el Señor, tenia que caminar entre dos médicos y no sabía cómo salir del hospital. Mientras era un paciente en otro hospital, solía hacer el tiempo, precisamente después de la hora del té. En esta institución, nada sucedía después de la hora del café. Un "Rey del Mundo entero" preguntó si "todo eso no parecía algo fantástico".

     Hay muchos estados intermedios entre la idea delirante y la fantasía conciente, en particular en las fases agudas.

La paciente de Forel, la Srta. L. S., dio una de las mejores descripciones de este fenómeno.

"Vecina a la verdadera idea delirante, pero sin embargo diferente de ella, se presentó durante todo el curso otra condición: a medias guiada por la inspiración, a medias conciente y a medias queriéndolo, creé un papel que desempeñé actuando y recitando. Fui tan envuelta desde esta misma, hasta el simple humor exuberante o excitado; todo ello sucedía mientras yo estaba  totalmente en  claro respecto a mí misma y a mi contorno, o por lo menos, así me lo parecía."  (sic)

 

    Conciencia de enfermedad y delirio esquizofrénico.

Sin embargo, los intentos de crítica resultaron por lo común bastante ineficaces.

Con frecuencia, los pacientes no pueden escapar a la fuerza impulsora de las ideas delirantes ni siquiera cuando ellos mismos sienten la necesidad de vencerlas.

Un catatónico notificó al tribunal de justicia que su enfermedad había sido diagnosticada como paranoia, y sus apariciones como alucinaciones. "Pero sea esto como fuere —aseveraba el paciente—, hay todavía suficientes razones para proceder contra esta banda."

Se le señaló a un hebefrénico, que había interpretado un tajo hecho a un valioso cuadro como una injuria inferida contra él, que no se trataba de nada serio. "Naturalmente, no quiere decir necesariamente que ello sea serio, pero sólo quisiera saber por qué se me ha hecho esto."

    Con no poca frecuencia, las ideas delirantes son separadas de la personalidad de un modo tal que se le aparecen al paciente como el producto, no de su propia actividad mental, sino más bien de la de otra psique. Las ideas delirantes son "sugeridas", "manufacturadas", por otra personas, pero no obstante cree en ellas.

     Sin embargo, el aislamiento asociativo de las ideas delirantes es más evidente en relación con la afectividad. Su contenido puede contradecir al estado de ánimo real del paciente.

El contenido delirante puede corresponder, en el mismo individuo y en el mismo momento o en momentos sucesivos, a emociones positivas o negativas.

A menudo el paciente asocia con la idea delirante sentimientos completamente inadecuados, o bien no vincula con ella ningún sentimiento. Las ideas megalomaníacas pueden estar acompañadas por una expresión de desesperación. Se relata con perfecta indiferencia historias acerca de las persecuciones más horribles; y a veces inclusive con una sonrisa.

O la emoción varía pronunciadamente. Así, una nodriza lamentaba tener un espinazo de oro. Más tarde, cantaba alegremente: "Tengo un espinazo de oro".

 Conducta en relación al delirio en el esquizofrénico.

     Puesto que no necesariamente está implicada en la idea delirante toda la personalidad, y dado que las emociones y, junto con ellas, los impulsos, no corresponden necesariamente al contenido delirante, se sigue que la reacción ante éste suele ser también inadecuada.

 

     Por cierto, vemos a los pacientes perseguidos maldecir y quejarse al tiempo que se pasean por las salas del hospital. Atacan a sus supuestos perseguidores, físicamente o con medios legales. Tratan de escapar de sus torturadores mediante continuos cambios de residencia, o mediante elaboradas precauciones, o diversas prácticas mágicas. Ocasionalmente, los erotómanos dan inclusive algunos pasos tendientes a aproximarse al objeto amado.

Una paciente iba al teatro todas las noches, durante dos años, para hablar a su imaginario novio, que no la conocía en modo alguno.

Los autores grafomaníacos escriben tanto como pueden, y a menudo hacen imprimir de este material todo lo que las circunstancias les permiten. Sin embargo, en comparación con el número y duración de las ideas delirantes, son bastante raros los actos que en términos de lógica normal estarían de acuerdo con ellas.

    La apatía y la falta de interés se extienden a las ideas delirantes, no sólo en el "estado final", sino muy a menudo aún desde su aparición.

Uno de nuestros pacientes hebefrénicos- se sentía perseguido desde hacía tiempo; pero al principio no estaba muy seguro, y por lo tanto no podía actuar en consecuencia; más tarde "ya no le prestaba demasiada atención" a lo necesario, "dado que estaba muy seguro de que lo perseguían".

     Reyes y Emperadores, Papas y Redentores se dedican, en su mayoría, a tareas muy banales, supuesto  que todavía tengan energía para alguna actividad.

Esto es verdad no sólo respecto a los pacientes hospitalizados, sino también a los que están completamente  libres.

 

Trastornos de conducta en relación al delirio:

Ninguno de nuestros generales intentó nunca actuar de acuerdo con su rango imaginario. (Bleuler dixit).

     Algunos pacientes perseguidos son presa de arrebatos de insultos ocasionales y vanos; o bien cometerán alguna tonta jugarreta y luego se apartarán de sus vecinos; pero durante decenios omitirán toda actividad con algún sentido, que de acuerdo con la experiencia común podría reportarles algún descanso o tranquilidad. Sus reacciones son totalmente autistas, y no se interesan por la realidad.

     Con frecuencia, se conducen según las tendencias de sus ideas delirantes, pero sin la menor adaptación a la realidad, a la que en otros casos toman en consideración.

El paciente perseguido puede abofetear a algún transeúnte que no tiene nada que ver con sus ideas delirantes. El pecador pide muy seriamente que lo maten, sin prestar atención a la obvia objeción de que tal proceder llevaría a la cárcel a los médicos.

Un paranoide piadoso quería sentarse sobre una estufa al rojo vivo y expeler un flato para expulsar de la estufa al espíritu maligno que había dentro de ella.

     El desdoblamiento de la psique conduce siempre a las mayores  incongruencias.

Un paciente perseguido, al salir del hospital, se despidió conmovidamente, y con verdadera emoción, de su principal "torturador", que tantas veces había querido matarlo.

 Los pacientes nos entregan confiadamente, para que las transmitamos, sus cartas, en las que nos acusan de los crímenes más atroces, así como de hurtarles continuamente su correspondencia.

Nos insultan con los términos más groseros por ser sus envenenadores, y en el momento siguiente nos solicitan que los examinemos por alguna dolencia sin importancia, o nos piden un cigarrillo.

     A menudo, las medidas que adoptan como consecuencia de sus ideas delirantes, son tan ilógicas como éstas. Inventan toda clase de magias, sin detenerse ante las más absurdas o repugnantes.

Las palabras y actitudes más extravagantes son utilizadas como "conjuros" para protegerlos contra las influencias hostiles.

     A veces se puede comprender particularmente la relación entre la idea delirante y las reacciones, aunque no pueda ser justificada por una mente normal.

Una joven estaba enamorada de un comerciante de café. Por lo tanto, se burlaban de ella (alucinatoriamente) con la palabra "café"; y como resultado se negó inmediatamente a tomar café.

 

     En muchos casos, particularmente en los estados agudos de agitación, no encontramos ninguna relación entre idea delirante y comportamiento.

Así, de repente un catatónico empieza a gritar, "¡Soy Dios, soy Dios!" dando ciegos golpes a diestra y siniestra, y quiere darse la cabeza contra la pared.

 

     Origen y destino de las ideas delirantes. 

-Los estados agudos –episodios psicóticos agudos- son la cuna de muchas ideas delirantes.

Ellas pueden originarse, de las maneras conocidas, durante las perturbaciones melancólicas y maniacas del estado de ánimo; y corresponden entonces a la emoción, porque ésta inhibe las asociaciones contradictorias y las despoja de su valor. En los estados esquizofrénicos de confusión, surge un aparente caos de falsas nociones en las que los pacientes creen.

Ambos tipos de ideas pueden sobrevivir a su primer estado de formación. Pueden seguir existiendo como "ideas delirantes residuales"  (Neisser), sin ninguna vinculación afectiva o intelectual, en las fases "secundarias" de la enfermedad.

     La génesis de las ideas delirantes del estado de confusión, sólo puede descubrirse mediante un análisis concienzudo.

Es un poco más fácil llegar hasta esos orígenes en los estados crónicos que en los agudos; y es en esos estados crónicos donde encontramos primero algunas formas lógicas, que también pueden aparecer a veces en los estados agudos de confusión.

    Algunas ideas delirantes derivan de las que ya existen en los pacientes. El príncipe no reconocido, lógicamente, puede considerar a sus padres como meros padres de adopción. Pero por cierto, no siempre los esquizofrénicos extraen tales conclusiones.

    Otras elaboraciones son intentos infructuosos de explicar las relaciones delirantes. Así encontramos la idea delirante de ser transparente, porque todo el mundo conoce los pensamientos del paciente.

    Naturalmente, los millares de experiencias peculiares por las que pasa el paciente, proveen innumerables ocasiones para "explicaciones delirantes" de un carácter similar. Pero la escasa necesidad de pensamientos lógicos que siente el paciente se refleja en la relativa rareza de ideas de ese origen. Así, la transformación de ideas persecutorias en ideas de grandeza  (megalomanía), no es tan frecuente como parecen suponerlo algunas autoridades.

Para la psique normal, es muy plausible y aun necesario que un individuo que ha sido tan tenazmente perseguido justifique, por su valor, tal esfuerzo, pero ésta no es una conclusión necesaria para el esquizofrénico. En general, la megalomanía puede ser tan primaria como una idea delirante de persecución. En su mayor parte, ambas formas se combinan en el mismo paciente ya desde un principio; sólo cambian sus relaciones cuantitativas.

 

  En los estados clínicos graves de esta enfermedad, las ideas delirantes muestran la tendencia a difundirse.

Un paciente está siendo envenenado; en consecuencia, también está envenenada el agua del lago que hay en el lugar donde vive.

El compromiso de un joven protestante se rompió porque su novia era católica. Ahora se cree perseguido por ella, y también por los asistent