Adjunto resumen y estudio psicopatológico de la celotipia en el acohólico, la alucinosis alcohólica y el delirium tremens. Ver FENOMENOLOGÍA DE LA CELOTIPIA , HISTORIA DE LOS CELOS. Y PARANOIA DE KRAEPELIN.
Ver escritos psicopatológicos
de Bartolomé Llopis.
En “La psicosis única”. Editorial Triacastela. Madrid 2003,
Fundación
archivos de neurobiología. Serie
Historia y teoría de
“las ideas de celos de los bebedores” (1954) y “el delirio de infidelidad múltiple” (como caso clínico peculiar de “delirium tremens”) (del Dr. Escudero Ortuño)
Psicopatología de los celos. Resumen y comentario al texto de B. Llopis.
Carácter patológico de los celos:
-Pero esto no quiere decir que las ideas delusivas hayan de ser rigurosamente falsas.
--Serán falsas por el mecanismo de su origen, pero pueden coincidir con la realidad
-El hecho de que, en realidad, existan motivos externos que justifiquen los celos, no quiere decir que tales celos tengan que ser normales.
-Aunque el paciente perciba estos motivos externos y los valore adecuadamente, junto a tales interpretaciones correctas hace también interpretaciones falsas por proyección delusiva.
-Lo importante es que, existan o no motivos reales y sean o no adecuadamente valorados por el paciente, éste proyecte en el mundo externo, es decir, viva como si fueran realidades externas, sus propias ideas fantásticas, nacidas de la exaltación de su libido y “degeneración moral del alcoholismo”, sobra la vida sexual del la pareja.
-Tales ideas delirantes pueden aparecer junto a ideas de infidelidad plenamente justificadas. Así, nos insiste Llopis.
-el carácter patológico de los celos será mucho más evidente cuando se trate de celos incestuosos, de homosexualidad, y de delirio de parentesco de hijos.
-cuando los celos se apoyan en alucinaciones auditivas y visuales, también serán más típicas del alcoholismo.
-“un delirante celotípico no deja
de serlo por que se confirme un adulterio conyugal”.
A propósito de uno de tales enfermos, decía irónicamente G. de Clerambault:
«Plût au ciel, Monsieur, qu'il suffise d'être cocu pour n'être point
malade!»
« ¡quiera el cielo señor que bastase ser cornudo para no estar
enfermo¡ »
Lo esencial es el mecanismo genético íntimo de tales ideas.
Muy instructivo, en este sentido, es el
siguiente párrafo de Kraepelin:
Carácter patológico de los celos
A menudo es muy difícil excluir la justificación de las ideas de celos
manifestadas por el bebedor. Su conducta lleva muchas veces a un alejamiento
verdadero, serio y permanente de los cónyuges, que tiene que facilitar el
camino al adulterio. Decisivo para nuestro juicio ha de ser siempre el modo de
fundamentar sus celos el bebedor. Los celos suelen ser ciegos como el amor,
pero casi nunca dejarán dudas sobre el origen delusorio de los celos la
seguridad con que el enfermo saca sus conclusiones de puntos de apoyo que no
dicen nada, la fuerza convincente que les atribuye incluso para los demás y,
finalmente, la intervención ocasional de vivencias fantásticas.
Así, podremos llegar, en ocasiones, a la conclusión de que unos celos,
que parecen justificados por las circunstancias reales, tienen que ser
considerados, sin embargo, como patológicos a causa del modo peculiar de
fundamentarse.
Esto se ve con especial claridad si consideramos con qué frecuencia el
bebedor se mantiene completamente indiferente frente al real y público
adulterio de su mujer, mientras que la delusión le conduce siempre a descargas
violentas”
Kraepelin dixit
LAS IDEAS DE CELOS DE LOS BEBEDORES Y la Alucinosis celotípica de los bebedores . Dentro de la delusión de celos de los bebedores, en los casos más graves, con más profunda perturbación del estado de la conciencia, pueden surgir ideas de persecución y alucinaciones auditivas.
-Cuando unas y otras aumenten en intensidad hasta dominar el cuadro clínico, ya no se habla de delusión, sino de alucinosis alcohólica.
-Los límites, sin embargo, entre ambos cuadros psicóticos están mal definidos; existen transiciones fluyentes.
Ideas de celos a través del estado psíquico de la alucinosis.
Según
B. Llopis.
Hasta ahora las ideas de celos se han movido, como dice Kraepelin, en el terreno de lo posible, incluso de lo probable.
--Dentro de la alucinosis alcohólica, ya no cabe duda del carácter patológico de los celos.
-Lo característico de las ideas de celos en la alucinosis es que el enfermo oye voces que hablan de la infidelidad de la mujer.
-Un enfermo, recluido en la clínica, oyó una voz de mujer que decía: «¡Anda, ahora que estás aquí, se está entendiendo con un vecino!».
Otro enfermo oía decir constantemente a sus compañeros de trabajo comentar los deslices de su mujer. Otro afirmaba que oía voces que decían su nombre, le insultaban, le decían que su mujer le ha engañado, que sus hijos no son suyos, etc.
Otros oyen a su propia mujer, que les dice que ella es «una mundana», que se va con otros hombres o que está en ese momento con ellos: «Ahora estoy con Fulano. Ahora estoy con Mengano».
-Las voces les insultaban muchas veces; les llaman cabrón y maricón.
-Casi siempre las ideas de celos, en la alucinosis, aparecen unidas a ideas de persecución. Creen que les envenenan. Muy a menudo, aseguran que les dan un veneno mezclado con el vino.
-Parece, en estos casos, que los enfermos se dan cuenta de su intolerancia al alcohol, pero, en lugar de interpretarla correctamente, son arrastrados por su recelo y su desconfianza a la creencia de que, con fines hostiles, se han añadido a la bebida otro tóxico.
-La angustia y, con ella, la impresión de hallarse perseguidos, acorralados y expuestos a muerte inminente dominan muchas veces el cuadro clínico de la alucinosis alcohólica.
-Las ideas de celos pueden entonces perder relieve o combinarse con las ideas de persecución.
-En ocasiones, la angustia y el pánico se hacen tan insoportables, que el enfermo se suicida o intenta hacerlo por cualquier medio.
La alucinosis alcohólica ofrece muchas dificultades diagnósticas frente a la esquizofrenia, nos dice B. Llopis.
-Los cuadros clínicos de ambas enfermedades pueden ser idénticos.
-Los que creen en la existencia de signos específicos de la esquizofrenia son llevados por este prejuicio a diagnosticar de esquizofrenia muchos casos de alucinosis alcohólica-
-Esta enfermedad pueden presentarse todos los síntomas de la esquizofrenia.
-La idea de hacer depender el diagnóstico del curso agudo o crónico es igualmente errónea.
-En la alucinosis alcohólica, y a pesar de la abstinencia, el curso puede ser crónico y hasta progresivo.
(Ver citas de Kraepelin y Benedetti sobre el curso de la alucinosis)
-Aparte el conocimiento de los factores etiológicos (abuso de alcohol o antecedentes esquizofrénicos) y de la edad de comienzo (adulta o juvenil, respectivamente), apenas hay signos que puedan pesar importantemente en nuestro juicio diagnóstico.
-Se ha pretendido destacar pequeñas diferencias de matiz en el modo de vivenciarse las alucinaciones. (diferencia fenomenológica entre alucinosis y psicosis esquizofrénica).
-Cuando en un cuadro alucinatorio desempeñen un papel importante las ideas de celos, debemos pensar siempre en la probabilidad de una alucinosis alcohólica.
-En las formas de transición entre la alucinosis y el delirium tremens, apenas ofrece ya dificultades.
-Existencia de alucinaciones corporales, visuales y dérmicas.
“como si les corriesen bichos por el cuerpo” o presentan aisladas y fugaces pseudopercepciones visuales.
-Bastante típica la percepción, alterada o deformada, de los rostros humanos.
-Un enfermo veía la cara de su mujer con granos o manchas.
-Otro la veía como si tuviera, en lugar de la suya, una cabeza de serpiente.
-Otros ven las caras coloreadas, rojas «como diabólicas», verdes, etc.
Tales pseudopercepciones tienen muchas veces, delatando ya su pertenencia al delirium tremens, un carácter movible y metamorfótico.
-Un enfermo ve figuras despierto, cuando cierra los ojos; se trata de personas deformadas, con un ojo en la frente, que se cambian en seguida y se escapan en cuanto quiere fijarse en una. Ha visto también caras de animales (cocodrilos) en personas. -Otro enfermo decía: «Vi hombres y mujeres, algunos con caras deformes, gestos torcidos; viejos con barba, y una planta que había frente a casa se convirtió en un traje de mujer, verde, en figura de rana.»
-Pero cuando las pseudopercepciones táctiles y, sobre todo, visuales alcanzan una cierta importancia, se ha sobrepasado ya la alucinosis alcohólica y se ha entrado en el delirium tremens.
Delirio celotípico de los bebedores
(delirium tremens alcohólico de contenido celotípico)
-En la delusión de celos de los bebedores, los enfermos, como hemos visto, perciben correctamente, desde el punto de vista sensorial, el mundo que les rodea; lo único que hacen es interpretarlo erróneamente para hallar una justificación externa a sus ideas de celos.
-En la alucinosis, se altera ya la percepción sensorial del mundo y los enfermos creen escuchar su propia deshonra matrimonial voceada por diversas personas, incluso por su propia mujer.
-En el delirium tremens ya no se limitan los pacientes sólo a oír pregonar la liviandad de su mujer, sino que creen ver con sus propios ojos la consumación del adulterio.
-En algunos casos intermedios, que apenas pueden calificarse todavía de delirium tremens, se presentan aisladamente fugaces y, a veces, dudosas pseudopercepciones visuales.
-Un enfermo, por ejemplo, asegura que ha visto a su mujer, en el campo, fornicando con un hombre y hasta con su propio hijo. Otro nos refiere:
“Hoy por la tarde he visto a la que, desgraciadamente, fue mi mujer. Iba con un niño en brazos; era un niño de ella y de un hombre. Le decía a ese hombre: «mi marido me viene siguiendo». “Ella desapareció de nuevo, pero yo di la vuelta y la encontré con un muchacho alto. Entonces ella decía: «estamos perdidos». El otro se echó las manos a la cabeza, diciendo: «¡Ay, Dios mío! ¿Qué hacemos ahora?» ¡Y luego dicen que estoy ido de la cabeza” .. Lo que estoy es nervioso. ¡Ella tiene lo menos cuarenta tíos!
Cuando se desarrolla ya toda la florida sintomatología del delirium tremens, las ideas de celos dan origen a un cuadro muy característico, -descrito hace unos años, en colaboración con Escudero Ortuño- bajo el nombre de:
Delirio de infidelidad conyugal
múltiple.
-En tales casos, las típicas alucinaciones visuales múltiples y movibles: animales, muñecos, hombres que desaparecen en cuanto el paciente trata de cogerlos (alucinaciones mágicas, chasqueantes o engañosas, de Bonhoeffer), son elaboradas por el enfermo en el sentido de una fantástica vivencia de adulterio. -Ante sus propios ojos, un grupo de hombres, a veces uniformados o vestidos de un modo muy semejante, entra en la alcoba conyugal y -uno solo o varios de ellos- se introducen en la cama con la mujer.
-Cuando el paciente trata de cogerlos, se escabullen, se hacen invisibles, se filtran por la pared, desaparecen detrás de un armario o, lo que es especialmente frecuente, bajo las sinuosidades del colchón, etc.
-Con relativa frecuencia, los enfermos, que creen ver desaparecer a sus rivales en las anfractuosidades del colchón, arremeten contra éste a puñaladas, lo deshacen o le prenden fuego. Un enfermo acuchilló también, por el mismo motivo, una butaca.
-Un caso interesante, en el que desempeñan todavía un papel importante las alucinaciones auditivas, es el de un enfermo que decía de sus rivales:
“Veía siempre a los cuatro hombres debajo del colchón”.
“Hablaban en una lengua como si fuera el caló de los gitanos. Lo que sí
les entendí es que decía uno: «En cuanto se marchen éstos, nos entendemos con
las mujeres».
-Los hombres buscan sinuosidades
en la pared y desaparecen. «Yo llegué a
encender cerillas y no había medio de verles; se hacían invisibles», dice
el paciente. Mientras los otros realizaban estos juegos, uno de los hombres se
metía en la cama con
-Un tercer enfermo afirmaba que había más de cien hombres en su habitación, que estaban sus compañeros y sus jefes y que todos habían ido allí para acostarse con su mujer. «Se metían en la cama con mi mujer, y salían. Se metían debajo de la manta, pero ... ¡era tan rápido! ... ¡uno! ... ¡otro! ... Uno entraba y otro salía. Estaban como en cola». Iban vestidos de distintos colores. «Cuando tú querías echarles mano, ya se habían escapado.»
-Un cuarto enfermo creía viajar acostado en la cama con su mujer, dentro de un camión. Dentro del camión había también guardias, vestidos con uniforme azul. Al principio, dice que esos guardias se metían en la cama con su mujer; luego, rectifica y dice que no, que sólo se metió un señor bien trajeado, que cree que era un carterista. Decía angustiado: «¿Hay derecho a esto, señor guardia? ... Pero ¿no ve cómo la agarra, cómo la abraza? ... ».
-Junto con la visión de su supuesto deshonor conyugal, los pacientes sufren todas las otras típicas alucinaciones del delirio: animales, hilos o gomas, agua, etc., todo en perpetuo movimiento y en rápida transformación.
-Es frecuente que el supuesto adúltero sea un solo hombre, por lo que quizá parezca inapropiado el calificativo de «múltiple» para este delirio de infidelidad conyugal. Sin embargo, lo típico es que existía una multiplicidad de hombres, y aunque a veces sólo haya un actor, los demás son, al menos, espectadores, cuando no cómplices, del adulterio.
De todos modos, si se quiere evitar esta designación, se podría hablar de delirio de adulterio burlesco, nombre que no prejuzga nada sobre el número de adúltero s y que acentúa, en cambio, el carácter mágico o chasqueante de las alucinaciones y el hecho de realizarse el adulterio ante el propio marido.
Puede hablarse –concluye Llopis- de delirio celotípico de los bebedores, pero sin olvidar que se trata de casos de delirium y no de delusión.
Empleando el término “delusión”, “alucinosis” y “delirio celotípico de los alcohólicos” se hace más justicia a este cuadro clínico.
¡esto no está en el DSM-IV¡.