PSICOSIS DELIRANTES AGUDAS.  “Bouffées”

Génesis y clínica de la experiencia delirante:

 

¡¡Eclosión súbita de un delirio transitorio¡¡

-Polimorfo en su temática y manifestaciones clínicas.

-El delirio como un dato inmediato de la conciencia modificada.

-Una “experiencia” que se impone al sujeto.

Basado en la clínica de:

-“la experiencia delirante primaria” de K. Jaspers.

-“el automatismo mental”  de Clérambault”

 

Ver conceptos como:

-“Esquizofrenias agudas”: Bleuler.

-“Crisis maniaco-depresivas atípicas” de Bumke.

-“psicosis confuso-oníricas” de E. Regis.

-“bouffées delirantes” de los degenerados. De Magnan (1886).

(“privilegio” o “estigma” de un terreno fácil (noción de degeneración).

-“paranoias agudas”: Wesphal, 1878.

-“estados crepusculares episódicos” (Kleist)

-“estados crepusculares oniroides” (Mayer-Gross).

-“Delirios de persecución curables”. Paule Petit  (1937). (discípulo de Guiraud).

 

La experiencia delirante :

« irrumpe el delirio con una brusquedad asombrosa »

Brota violentamente con la instantaneidad de una inspiración.

-Desde su aparición, el delirio está ya constituido, con su cortejo de trastornos sensoriales. “Delirio d´emblée

-Delirio polimorfo: temas múltiples y variables: de persecución, de grandeza, de transformación sexual, de posesión, de envenenamiento, influencia, de riqueza, de fabulosa potencia, etc.

-Se imbrican, se mezclan, y sufren metamorfosis, como una sucesión de imágenes caleidoscópicas.

-Se sienten súbitamente embrujados, espiados, envenenados, martirizados, influidos, hipnotizados, transportados al Juicio final.

-Convicciones e intuiciones que irrumpen en el psiquismo:

Alucinaciones numerosas y exuberantes, tipo auditivas y más “psíquicas” (voz, eco, inspiraciones, actos impuestos,..).

Asociados a interpretaciones  delirantes y elementos imaginativos, ilusiones, sentimientos, impresiones, que manifiestan la incoercibilidad de la “experiencia delirante vivenciada”, en una atmósfera de misterio y apocalipsis.....

 

Variaciones del estado clínico:

-Importantes cambios de humor y violentas oscilaciones, como “oleadas” de delirio.

-Los temas: extravagantes, absurdos, pueriles, otros poéticos y líricos. Mal hilvanados y sin sistematización.

Cualquier tema principal, puede ser desbordado y metamorfoseado en temas derivados o sustitutivos.

-Vivencia subjetiva del delirio: como algo irrefutable, con intensas reacciones afectivas y trastornos de conducta. Se imponen como acontecimientos del mundo exterior, como revelaciones inauditas, con una inmediata convicción.

Carácter de adhesión absoluta al delirio, como “los sueños al soñador”.

 

 

La alteración de la conciencia:

Desestructuración de la conciencia: atmósfera hipnoide, fascinación por lo imaginario, experiencia escindida entre el carácter de realidad y el delirio.

Distracción, perplejidad, ausente, ensimismado, actitud de escucha, de meditación, con total incorporación a la experiencia psicótica actual.

 El paciente como un juguete, espectador y a la vez, autor de su psicosis. 

Se mantiene la lucidez (al menos aparente), claridad de sus palabras, orientado, en comunicación con los otros.

Después de la curación: “como una pesadilla” o una incomprensible fascinación por el recuerdo ya onírico.

 

Alteración tímica:

Cambios anímicos intensos. Violentos estados afectivos:

-Unas veces exaltado y expansivo como un maníaco.

Incluso agitación, verborrea, y conducta desorganizada.

-Otras sufre de una angustia, más o menos próxima a la experiencia melancólica.

Incluso mutismo, inhibición y quietud. O sitiofobia.

-Combinación de excitación y inhibición, con un delirio solidario con los movimientos de euforia y angustia.

-Las clásicos insistían en la ausencia de trastornos somáticos en la “bouffée” .

            Ver alteración del sueño: insomnio, parasomnias,...

            Alteración digestiva: dispepsia.. (riesgo íleo), urinaria (riesgo retención), etc...

 

 

Evolución y pronóstico.

El fin del acceso es a veces brusco, después de algunos días, semanas, (excepcional meses). Se produce una “fase de despertar” (semejante a Régis en sus psicosis oníricas).

La “bouffée delirante –decía Magnan- no tiene consecuencias ni futuro.

-La amenaza de recidiva pesa sobre el porvenir del enfermo: predisposición o base constitucional a delirar.

 

-La intermitencia, “delirios con eclipses” (ver Legrain 1910).

Las ideas delirantes desaparecen como sueños para ser reprimidas en el inconsciente en cada remisión y reaparecer en el curso de cada recidiva”.

 

-Riesgo de una evolución esquizofrénica o de un delirio crónico.

- Síntomas de mal pronóstico. La importancia del automatismo mental, la sistematización de las ideas delirantes, la duración de las crisis

 

- Síntomas de buen pronóstico: La brusquedad del deliro, su riqueza imaginativa, los trastornos de conciencia añadidos, los antecedentes neuróticos (histéricos), la dramatización teatral de la vivencia delirante, la brevedad de la crisis, la eficacia de una psicoterapia bajo hipnosis (¿?). (ver texto).

 

Formas clínicas:

a) formas clínicas sintomáticas.

 

1. Psicosis imaginativas agudas: De Dupré y Logre (1910).

Sobre una constitución mitómana e histérica.

Fabulación sobre temática rica en peripecias, aventuras románticas, lujo de detalles pintorescos, etc..

2. Psicosis interpretativas agudas:

Descritas por Valence (1927), discípulo de Sérieux.

Paroximos delirante interpretativo, con intensas reacciones emocional.

Fuera de la evolución crónica del delirio de interpretación.

            Podría incluirse en este capítulo:

                        -Reacción paranoide aguda.

                        -Celotipia aguda transitoria. (como reacción psicótica psicogénica).

 

3. Psicosis alucinatorias agudas:

-Toda tipo de  alucinaciones se presentan y yuxtaponen: acústico-verbales, motrices, visuales, cenestésicas.

-Con fenómenos de influencia, “automatismo mental”, despersonalización.

-De temática variable, desde erótica, de éxtasis, apocalípticas, romántica, etc.

-Con una característica atmósfera imaginaria y artificial. 

-Clima emocional intenso, desde angustia, éxtasis, o ebria exaltación, una “embriaguez fantasmagórica” (dice Henri Ey) semejante a la psicosis tóxica por alucinógenos.

 

Formas etiológicas.

-La mayoría, sin causa bien definida. No atribución causal conocida.

-Otras: causa desencadenante inmediata:

            -Reacciones exógenas: toxico-infección, lesión cerebral, etc..

            -Intoxicaciones: “tóxicos delirógenos”.

                        *el hachis: “estado primordial del delirio” de Moreau de Tours.

-Du haschisch et de l'aliénation mentale, 1845.

-Identité du rêve et de la folie, 1855.

 

            *el opio: Dupouy 1912.

            *la cocaina: Maier, 1928.

            *el alcohol, ver “accesos confuso-oníricos”.

            *el cloral: (Clérambault, 1909).

            *la atrebina: Favre 1949.

            *el peyote y la mescalina: Rouyer 1927, y otros.

            *el cornezuelo del centeno y el LSD. (Stoll, 1947, Delay y Benda 1958)

            -La encefalitis epidémica: (Claude y H. Ey 1933).

            - En el Puerperio, la menopausia y presenilidad.

 

-Los shocks emocionales:

                        -reacciones neuróticas agudas: estados confuso-ansiosos.

                        -estados delirantes y ansiosos agudos: estado crepuscular con onirismo.

           

Ver factores desencadenantes, más “factor terreno”.

¿Existe un umbral de reacción psicótica para cada persona?.

Ver “ teoría de la degeneración de Magnan, o predisposición hereditaria, sobre base degenerativa. (no confundir con demencia degenerativa, ni con degeneración moral).

 

 

Resumen psicopatológico:

-La concepción de G. De Clérambault : origen espontáneo y sui géneris del delirio, como irrupción mecánica de ideas ex nihilo. (“síndrome de automatismo mental”)

 

-Revisar el “estado primordial” (Moreau de Tours) y de “la experiencia delirante” de Jaspers.

 

-Según H. Ey.

-Génesis de la experiencia delirante en relación con desestructuración de la conciencia: experiencias de despersonalización, de desdoblamientos, de ficciones imaginarias que se imponen como trastornadores acontecimientos internos y externos, angustiosos, exaltantes, hasta la imposición de la idea delirante.

-Una metamorfosis delirante, una falsificación imaginativa de la experiencia.

-A medio camino de la vigilia y el onirismo, la conciencia se hace “imaginativa”, para vivir una experiencia delirante y alucinatoria.

(“el hecho primordial” de la psicosis).

 

Ver: Henri Ey. “La conscience » (1968), 2ª ed., Masson. París. Y

 « Traité des Hallucinations ». Masson. París. 1973.

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